La segunda batalla – II

Y arrojando la lanza al suelo, el hidalgo sacó su espada y arremetió al vizcaíno con determinación de quitarle la vida. El vizcaíno, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada, y, por hallarse junto al coche, pudo de allí sacar una almohada que le sirvió de escudo, y luego se fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos.
Las señoras del coche, fueron hasta donde estaba don Quijote y le rogaron que perdonara a su escudero.
Finalmente se terminó la lucha y ‘Don Quijote’ y Sancho se fueron por el bosque.

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Y arrojando la lanza al suelo, el hidalgo sacó su espada y arremetió al vizcaíno con determinación de quitarle la vida. El vizcaíno, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada, y, por hallarse junto al coche, pudo de allí sacar una almohada que le sirvió de escudo, y luego se fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos.
Las señoras del coche, fueron hasta donde estaba don Quijote y le rogaron que perdonara a su escudero.
Finalmente se terminó la lucha y ‘Don Quijote’ y Sancho se fueron por el bosque.

Y arrojando la lanza al suelo, el hidalgo sacó su espada y arremetió al vizcaíno con determinación de quitarle la vida. El vizcaíno, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada, y, por hallarse junto al coche, pudo de allí sacar una almohada que le sirvió de escudo, y luego se fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos.
Las señoras del coche, fueron hasta donde estaba don Quijote y le rogaron que perdonara a su escudero.
Finalmente se terminó la lucha y ‘Don Quijote’ y Sancho se fueron por el bosque.

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Las señoras del coche, fueron hasta donde estaba don Quijote y le rogaron que perdonara a su escudero.
Finalmente se terminó la lucha y ‘Don Quijote’ y Sancho se fueron por el bosque.

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Y arrojando la lanza al suelo, el hidalgo sacó su espada y arremetió al vizcaíno con determinación de quitarle la vida. El vizcaíno, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada, y, por hallarse junto al coche, pudo de allí sacar una almohada que le sirvió de escudo, y luego se fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos.
Las señoras del coche, fueron hasta donde estaba don Quijote y le rogaron que perdonara a su escudero.
Finalmente se terminó la lucha y ‘Don Quijote’ y Sancho se fueron por el bosque.

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